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viernes, 22 de septiembre de 2017

Adiós amigo, ya no te conozco



Fotografía de Robert Doisneau


22 septiembre 2017

- Hace unos días, cuando paseaba por la Playa de San Juan, tuve un encuentro con una envidiable pareja de ancianos en la que, al rato de estar con ellos, descubro que ella había caído en los lazos de la tan temible demencia senil, mientras, él, impasible a la adversidad, se mostraba mas enamorado que nunca. 

- Pues solo unos días después, en el café de esta madrugada, me he encontrado a uno de mis viejos amigos del ladrillo contándome una situación bien distinta y distante de la de mis amigos de La Playa. 

- No hablaba mucho, mi reencontrado amigo de hoy, ni antes, ni ahora tampoco, pero por su aspecto intuía algo que me es muy conocido en esa especie generacional que me rodea, aunque no me esperaba algo tan cruel y, al parecer, tan común. 

- Muy delgado, camisa negra y sin afeitar. Carajillo de anís en mano, (que son los mas repulsivos por su aireado y manifiesto olor bucal), y cigarrillo en la otra, (seguimos con esa odiosa permisividad en los maitines), me suelta, ante mis insistentes púas de ¿Como te va?: 

- “Me retiré el año pasado, dos años de paro y una buena liquidación y con ello llegaré a los 66 para jubilarme. Ingresamos a ML, mi mujer, hace dos años en la Residencia de La Playa, tiene Alzheimer galopante y aunque hace cuatro que nos separamos, la voy a ver de vez en cuando ... 
 
- Ahora vivo solo , bueno, con una chica de Ecuador que me hace la casa y esas cosas, tú ya sabes, Enrique.
- Mis dos hijos viven fuera, en Lyon, y los veo para Navidad y cuando vienen en verano a ver a su madre ..."

- Adiós amigo, ya no te conozco 
- ¿Como dices? 
– No, nada, cosas mías, no me hagas caso 
- Cuídate, Enrique 
- Si, eso haré, cuídate tú también.





jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Y tú quien eres? - María y el maldito Alzheimer


21 septiembre 2017

Vaya, creí que se me olvidaba ... como le pasó con casi todo a Ella en sus últimos años, pero no, hoy sigue ahí, en nuestro recuerdo


Eso es, 600 metros, que son 24 veces 25, en una hora, luego son 2,5 minutos por cada largo de 25 metros y si doy sesenta brazadas por cada largo, resulta a 2,5 segundos por brazada. 

Esa es mi obsesión, siempre, desde que nací, hacer números con todo lo que tengo delante, que si es divisible por tres sumando todas las cifras de un número de matrícula de un coche y hasta como multiplicar por dos cifras, es decir, me sé hasta la tabla del 13. 

Hoy en día el Nintendo, el iPad y muchas otras variedades informáticas hacen que ese gran enemigo retrase su fiesta. Todo eso lo llevo/llevamos haciendo desde que un día, hace ya muchos años, María, mi querida María, me dijo: ¿Y tú quien eres?

Mucho se habla de la lucha contra el mal del Alzheimer, pero no hay ninguna o pocas soluciones para el que la padece, el mal es cruel y mucho, entierra en vida a quien lo sufre pero también, o mucho mas, a los que los rodean. Sentirte tan cerca y tan lejos de quien has querido a morir, provoca en quien lo tiene al lado y lo vive, una tristeza, un dolor y hasta una enorme soledad que no es valorable desde la distancia, ellos se nos van o se nos han ido ya, pero los que tienen que sufrirlos sufren tanto o más que ellos, aquellos con su vehemencia y estos con el dolor de verlos así. Cuidado con ellos, mimadlos, se lo merecen todo, unos y otros, hoy es su día, pero su sufrimiento es “per sempre”, todos los días.

Siempre que me acuerdo de ella, se me van las emociones al lugar que ella merece. Cada año desde el 2000, que nos dejó, le dedico esta canción en este día, lo cual, siempre, siempre, me hace llorar en su recuerdo …

Adiós María.






El, Bus, la casualidad, Ella, Él ... y el amor eterno


21 septiembre 2017

- Él cogía el autobús de las ocho menos veinte, en la parada de San Pablo, Él sabía por qué.

- Ella subía en la parada de Padilla, y se puso ahí, como siempre, mirada coqueta hacia los cristales del infinito y agarrada con firme elegancia  a la barra vertical de la puerta central del autobús rojo, pero siempre ante la atenta y torpemente disimulada mirada de Él.

- Él, un buen día, aprovechando un vaivén del bus en la curva del Paseo San Juan, se dejó caer, también torpemente, sobre ella y al susurro de un sonoro y discreto "perdón" consiguió que sus ojos, los de Ella y los de Él, se anclaran durante unos cortos y muy largos segundos, como si hubieran descubierto, ambos, un bienestar natural oculto de una belleza emocional, hasta ese momento de sus felices 17,  desconocida para ellos.

- Seis años más tarde se casaron en una bella iglesia de un pueblecito cercano a la capital y se prometieron amor eterno.

- Hoy, más de cincuenta años después, ellos, (Ella y Él), siguen amándose como si fuera el primer día, haciéndolo del modo que su condición, su devoción y su sincera protección de algo que saben tener y valorar sentidamente, les permite hacerlo en la forma que la inmensidad de su sentimiento eterno les ayuda a hacerlo.

N: Parecen historias parecidas las que cuento sobre Ella y Él y hasta parecen informalmente inventadas, pero no lo son, son tan ciertas como su imaginario, aún y siempre real,  final ...  común y eterno. 




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enriquetarragófreixes





La amistad ... ese frágil y olvidado bien


21 septiembre 2017


No es una cuestión baladí ni tampoco lo es de vanidad, creo que no, lo cierto es que sí me produce una enorme alegría que una presentación colgada por mi, que es una de esas de marcado carácter ñoñero, (impensable en mi hace muy pocos años), bata algún record  de reproducciones en la nube cual es el caso de la que me advierte authorStrream que ya ha superado las 1.000, cifra modesta, claro, pero para un amateur es mucho. Ahí la dejo:


LA AMISTAD TE DA LA VIDA