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miércoles, 19 de abril de 2017

Vivir cada momento te hace ser feliz



Swinging London - 1960


19 abril 2017

Cuál si me hubiera caído de un árbol de pequeño; como si la fuerza de las inquietantes y escasamente necesarias noticias sobre la paz mundial me hubieran dado un golpe en la zona púbica; como si mi cuidada próstata me hubiera abandonado; como si me hubieran cerrado la puerta del Ateneo por haber sido vendido a un grupo empresarial chino; como si el dichoso Neumólogo de Gisbert Rico aún me estuviera advirtiendo en el 2000 que o dejaba de fumar o que acabaría en una silla de ruedas; pensando aún en aquel enorme batacazo que me di al querer saltar el plington a los nueve y me rompí el brazo; como si la Sagrada Forma se me cayera de la boca al pecaminoso suelo de la Basílica del Mar el día de mi primera comunión por un inoportuno y asesino, estornudo; como si todavía tuviera que entender como fui capaz de subirme a una bicicleta de hombre, a mis diez años, cuando estaba en la casa de mi tía Maria de Tárrega, y de la que al no saber bajarme y caerme al terreno pedroso, me hice una enorme costura en mi muslo derecho del que aún guardo su triste y aleccionador recuerdo. 

Pues bien, tras todos esos recuerdos que pasaron por mi pantalla de las emociones olvidadas de mi memoria, ahí estaba yo, tumbado en el frío suelo del acerado frente a la Tintorería de La Condomina, tras un poco virtuoso paso de mi torpe pie izquierdo que acababa de pisar el plástico protector de mi gabardina de invierno. No lloré, no grité, solo pensé que el mundo había terminado para mi. No era capaz de moverme, el dolor en la rodilla y codo derecho eran insensibles ante la más grave situación de verme como un árbol caído por la fuerza del calendario, de la inestabilidad que el tiempo provoca en las células, y por la más estúpida, cruel e inclemente, realidad. Al instante aparecieron varias almas caritativas que - fruto de su falta de alimentación, seguramente motivada por culpa de la crisis o por mis 90 kg de enorme y larga humanidad - no podían levantarme, pues mi nula capacidad muscular en esos olvidados cuádriceps,  me impedían ayudarles. 

Finalmente lo consiguieron, (me levantaron), y a mi me maravilló su altruismo, preocupación y hasta esos consejos "soto voce" que siempre tu subconsciente es capaz de captar cuando estás en ese  estado en off cual es verte ahí, en el centro de las penas del mundo cercano.  Uno de ellos decia: "¿Como dejan a ese viejo salir solo y así?" 

Luego, una vez sentado en el coche, respirando, suspirando, me acordé de aquello tan maravilloso que no hace mucho le volví a leer a "nosequién" sobre el ... "No te rindas nunca", o en aquello aún más maravilloso cual es eso de ... "Los reveses te harán más fuerte, más sabio y más precavido" ... y olé, me dije. Pero aún hubo más, me acordé de lo que oí decirle no hace mucho a ese olvidado personaje de la música de siempre, (La Martirio), en un excelente programa de TVE cuando explicaba su nacimiento artístico y como alguien de los suyos le decía en su aparente resurgir artístico, "Es el momento" y ella se respondía, "no, el momento es siempre" y yo le hice caso. Un revés solo ayuda a eso, a hacerte más fuerte y vivir es eso, vivir cada momento ... y me fui a disfrutar de mi mundo, a seguir mi ruta de todos los días, de mi sol, de mi paseo, de mi Ateneo, de mis tertulias ... de mi amor de toda la vida ... me fui a seguir viviendo como quiero hacerlo. Démosle paso a la vida y a cada uno de sus momentos.



Enviado desde S6+Edge



enriquetarragófreixes

10 comentarios:

  1. Hay alguna razón, no sé cuál, por la que muchas veces tus escritos se hermanan con los míos y aun así y sin pormenorizar sabes muy bien de lo que escribo. Tus acontecimientos de hoy o de ayer, da igual me han hecho recordar aún con más énfasis si cabe lo que recalcas…”El momento de vivir es siempre”. Vivir a pesar de tsunamis de salud imprevistos, no míos, a pesar de accidentes providenciales, no míos tampoco pero de gente cercana y de esas preocupaciones a las que, visto lo anterior, le damos siempre más importancia de la que merecen. Solo importa vivir con “esas pequeñas cosas” que tenemos alrededor. Sigue con salud, como decía Séneca. Feliz miércoles.

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    1. Gracias amiga María Paz, cuidaré de mi salud aunque ella, mi salud, es la que es y ya poco puede arreglarse. Np obstante agradezco que hayas sabido sintetizar esta lágrima de hoy con esa proclama de mi admirada Martirio ... "El momento de vivir es siempre" ... es lo que hay, lo que nos toca, lo que nos queda.
      Feliz tarde, amiga

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  2. Tropiezos los tenemos todos, ¡no te preocupes! Nadie, ni los jóvenes, puede elegir donde ir a darse de bruces. Como bien apuntas: a levantarse más fuerte y a esperar a que al que dijo esa lindeza le caigan otros 40 años encima. A ver si le dejan salir solo, el muy capullo.

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    1. Bravo, Holden, gracias, yo no me hubiera atrevido a escribirlo.
      Un abrazo muy fuerte

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  3. ¿Y tú quieres ser como yo? pues créeme, perderías mucho.

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    1. Pues sí, amiga Tracy, procuro ser muy acaparador, no tengo tiempo que perder

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  4. Espero que estés recuperado y disfrutando de tu vida, incluso de los tropiezos.Un abrazo Enrique

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    1. Gracias, Rubia. Estoy mejor que nunca, ya sabes, de las caídas se aprende.
      Un millón de gracias y feliz viernes

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  5. Vaya! Espero que ya estés recuperado de los dolores. Lo del orgullo tocado... creo que eso uno nunca lo olvida; aunque con el paso del tiempo le vamos restando importancia y hasta nos reimos de situaciones como esta.

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    1. Bueno, tengo el moratón, pero ando como siempre, mal, balanceándome y con cachava, como debe ser.
      Gracias, Little, de verdad, (como dicen los artistas), estoy bien y quiero seguir así ... viviendo cada momento..
      Feliz viernes

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